domingo, 22 de mayo de 2011

Fragmento:

"Los pensamientos no están en la cabeza

El cerebro es una antena receptora de pensamientos y otras señales.
Los pensamientos son patrones de información que existen en forma de paquetes electromagnéticos.
La telepatía (nótese, a-patía, cuando no se está en contacto con el pensamiento, liberación para antiguos filósofos griegos; y empatía- capacidad para "sentir el sentir del otro", telepatía, leer el sentir del otro) es la capacidad de sintonizar con los patrones de información electromagnética de otros individuos o la sociedad.

Originalmente los pensamientos vienen de la nada y vuelven a la nada, al olvido, al no existir.

La identificación con el pensamiento dota de poder al pensamiento y autoridad, por lo que el pensamiento se reúsa a dejar de existir, dado que el sentido de "ser" de un individuo se liga a la existencia del pensamiento, el pensamiento "ronda" al individuo, provoca emociones (reacciones físicas del cuerpo a los pensamientos) las cuales vuelven a evocar el pensamiento, así una y otra vez hasta dejar de identificarse con el pensamiento. El pensamiento con "identidad" se rehúsa, y no puede volver al olvido.

Como realmente no somos nuestros pensamientos, estos finalmente desisten de su deseo de "encarnar", porque realmente nunca "existieron".

De la misma forma como de la nada nacen los pensamientos y a la nada vuelven, cada uno de nosotros y todo lo que existe ha nacido de la nada y a la nada volverá.

Pero la idea de que con la vuelta a la nada llega la muerte es también una ilusión que ocurre cuando uno se identifica plena o parcialmente con la forma, es decir con el pensamiento.
El "último" pensamiento es la noción del "Yo", y luego todas las características que se le agregan al "Yo": las posesiones, las relaciones, el pasado, el proyecto de futuro, la noción de que "el cuerpo me pertenece", o sea, la ilusión de la posesión (que implica siempre un ser que posee y algo poseído, es decir, separación) y finalmente el nombre y todo lo que implica (RUT, fecha de nacimiento, apellidos, significado).

El nacimiento de la insatisfacción, de no tener suficiente viene de la sensación de incompletitud (de que algo falta ahora, o algo me falta) del ser, que es originado por la separación original, la limitación de lo ilimitado (que somos) debido a la identificación con las formas impermanentes, que al ser conceptualizadas (nombradas), se conciben como separadas unas de otras por la mente que sólo observa por medio de categorías, al identificarse con la mente nace el "ego", la falsa sensación de "Yo", el "yo limitado", el juego teatral de "soy el pobre de mí": Nace el sufrimiento.

El "Yo", que lleva años cargandose de diversas redes de pensamiento ligado a emociones, se hace más "fuerte, sólido y real", y también tiene miedo al no existir.

La perdida de identificación con el "Yo", o sea, con el pensamiento, llega cuando nos identificamos con nuestra verdadera esencia, también llamado: Ser, Tao, Dios, Naturaleza Búdica, o también conocido como la fuente o "el origen". De donde nacen las formas.

De donde todo viene y hacia donde todo va, el gran espacio que contiene todas las formas y que está contenido en cada forma, la sustancia que sin ser sustancia une todas las sustancias. No puede expresarse de forma directa, ya que su propia existencia (la existencia misma) sólo puede experimentarse cuando la realidad se observa sin catalogarla con palabras ni encerrarla en conceptos. De ahí que en el Tao Te Ching los primeros versos indiquen:

"El Tao que puede llamarse
no es el verdadero Tao,.."

El "Ser", que está detrás de todo hacer y todo no hacer. Los humanos juegan al teatro del olvido, usan mascaras "ego" y viven su vida olvidando lo que son, por eso se identifican con las formas que les parecen son más atractivas, llamarán más la atención o les servirá para "ser más". En el juego no hay engaño, sólo olvido, el juego termina para quien recuerda que había olvidado algo, ese algo viene a la pregunta "¿Quien soy?" y ....."

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