sábado, 14 de noviembre de 2009

Dicen que cuando llega la noche las cosas comienzan a ponerse extrañas. Ciertamente la atmósfera de mi departamento cambia, las luces se hacen más tenues, contrario a lo que uno esperaría los ruidos se hacen más tenues, debo subir el volumen para poder escuchar normalmente o quizá no para escuchar lo que dice algún reportero sino para acallar las voces de mi mente.

Con tanta libertad en tus manos las posibilidades abiertas del ser pueden llevarte rápidamente a buscar la esclavitud del hacer. No puedo estar quieto, tengo que preparar algo de comer, no, realmente no tengo hambre, quizá si dibujo un rato o busco buena música. Así pasa el tiempo, como extendiéndose en todas direcciones, mientras más cosas intento más tiempo tengo.

A veces miro por la ventana tratando de encontrar más personas mirando por la ventana, me gustaría que de pronto hubiesen muchos, en cada ventana alguien mirando con una tasa o un cigarro en la mano, y la gente que va por la calle comienza a fijarse que las ventanas están llenas, "¿qué están mirando?" Los autos se detienen porque ven a los transeúntes mirando hacia lo que ellos piensan que es el cielo. La gente no avanza, todos tratan de ver que ven los demás. Los de las ventanas miran buscando encontrar un punto de contacto con la mirada de otro, quizá haya dos o más mirando un perro, y de seguro muchos más mirando alguna mujer pasar, pero cuando es de noche no puedes estar tan seguro que es lo que miras, la linea imaginaria que delimita las formas parece difuminarse y mezclarse de alguna forma con los juegos de luces y sombras.

Tanto mirar para afuera me hace doler la cabeza, al final tan sólo he estado imaginando cosas, soy un mal observador.

A veces pienso que no estoy solo en el departamento, a veces me gustaría no estar solo en el departamento y otras me gustaría no estar sólo en el departamento. Tengo que salir de aquí, la falta de presencias vivas me tortura después de un par de días de reclusión inconsciente.

La suerte de vivir en Santiago es que hay muchos negocios, puedes salir a comprar cualquier cosa o al menos preguntar cuanto cuesta algo y ahí tienes, su buena ración de interacciones sociales en un rato.

No quiero terminar bebiendo hoy, no como hace tres días, ni hace dos, ni hace un rato. Es lo malo de beber solo, no tienes nadie más con quien compartir el trago, terminas agotando todas las reservas. Aún así invitar a alguien por las razones equivocadas puede ser contraproducente, si invito a una mujer debo al menos aparentar un aspecto no tan deplorable, no puedo arriesgarme a que la seducción termine en confesión y llanto, si es una amiga en cambio, podría ocurrir lo contrario, sería maravilloso... o terrible. Alguien con dificultad para crear vínculos no puede darse el lujo de perder amistades. Yo no puedo.

Debería llamar algún colega, pero no serviría, si no son tan cercanos querrán motivarme a ir a algún carrete y no es para eso que bebo, si no simplemente pensarán que soy gay y me los quiero follar cuando en realidad sólo necesito estar solo, estar solo pero con alguien más que también lo esté. Ese debe ser el motivo, creo, de querer beber con alguien más. Seguramente, no es para hablar de mis problemas, no es para escuchar los problemas de alguien más, es para estar con alguien que tan sólo verlo beber cabizbajo y sin habla me haga sentir moralmente superior, me haga decirme a mi mismo "Fíjate, el está peor que tú". Mierda, me mordí la lengua.

Beber en la calle con un grupo siempre es más complicado, pero si estás solo nadie te molesta incluso a veces te gustaría que así fuera pero es que hay situaciones que tienen un efecto repelente tan fuerte que ni el miedo sirve para atraer problemas.

No puedo beber esto sólo, si termino esta botella no se donde despertaré ¿pero qué le pasó a mi garganta? Recuerdo cuando el dolor de ingerir alcohol podía detenerme y en cambio ahora tan sólo me motiva más y más.

El celular vibra, un mensaje.

"toy con los kbros,vamos a tomar a bella,tamos con namis, t animas?"

Que si me animo dice mi corazón, "que sí me animo" repiten mis labios.

Las conversaciones constantes con uno mismo tienen varios efectos, además de los más obvios como la perdida progresiva de la cordura y el desarrollo de ciertos tics, el volumen de tu voz baja de manera gradual dado que no necesita llegar a los odios de nadie más que tú mismo. Te das cuenta de esto cuando la gente comienza a preguntarte constantemente "¿cómo?" "¿qué dijiste?" "no te escuche" No saben lo molesto que es, ¿a caso la gente no se ha preocupado de afilar los sentidos como yo? No claro que no, ¿para qué?, ellos no gastan su tiempo en pulir habilidades tan funcionales y atrayentes como saber hacer un buen chopper musteriense.

Si camino hasta bellavista desde donde vivo es poco más de veinte minutos. Como no tengo ánimo de tomar micro y no siento mis pies quejarse, el trayecto se hace más llevadero e incluso logro ver algunas cosas notables: Un aviso de película maravillosamente trastocado por algún terrorista de la pintura urbana; una zapatilla converse roja hecha mierda en un basurero; una mujer apretándose un seno mientras camina, cada vez más rápido, como si tuviera miedo a ser asaltada o algo; y una paloma bastante grande aún despierta. Nunca había visto una paloma de noche, bueno no lo sé.

Mi estado de ebriedad se agota con cada paso que doy por eso cada unas cuantas cuadras tengo que beber algún sorbo de este mal Coñac que compre, para cuando llego al puente mis ganas de seguir están tan agotadas como mi botella. Sigo caminando, más por aburrimiento que por expectativas de que me traerá la noche y sin saber como -probablemente con algunas llamadas de por medio- termino en un pub escuchando jazz o algo así con un grupo de amigos.

-... y ese es el problema de Bielsa, igual la ha hecho bien el guatón-
-Sí, maestro wn!, maestro Bielsa, imaginate nos lleva al mundial po wn-

*Salud*

Mi mente crea un chiste pictográfico inmediatamente y la palabra "cheers" aparece en la escena, suspendida en el aire como un subtítulo mal colocado. Oh no, otra alucinación, espero que esta sea interesante.

Los elementos transcurren como una película frente a mis ojos. "Yo no entiendo realmente el fútbol, me gusta más el baseball" Dice un amigo, me lo dice a mí, asumo que tiene problemas para figurar en la conversación entre fanáticos enterados de cada movimiento en la tabla y contraataca con un comentario que a la vez lo diferencia y lo acerca más a lo extranjero, lo exótico... Baseball, ese deporte que juegan los gringos, los wns más queridos del mundo.

-Que comentario más wn acabas de decir, que esperabai? iniciar una conversación?-
-que wea? que te pasa wn? tay curao parece- Me responde aparentemente herido, no esperaba que mi comentario hiciera reír a las chicas que nos acompañan.
-Nuestro amigo ya se curó wn!-
Risas generales. Mi estado de ebriedad tiene una implicancia social bastante amplia, primero, amplia el margen de mala conducta normalmente tolerada en una conversación, segundo, me permite ser más osado o al menos más expresivo con respecto a mis sentimientos e ideas, y tercero, me permite actuar de la forma que yo quiera para utilizar un comodín lingüistico más adelante: "Se me apagó la tele".

Sí claro. Lo que más me molesta es la gente que utiliza sustancias y luego las responsabiliza de sus actos o finge amnesia temporal... Como si uno dejara de ser uno mismo en algún momento, ¿a caso no se dan cuenta de que siempre somos lo que somos, y lo que somos es lo que somos a cada momento y cada minuto? ¿A caso no se dan cuenta de que el molde que tienen de ellos mismos solo están en su mente?

No sé si esto último lo dije en voz alta o no, lo único que sé es que estoy bailando con alguien porque a penas puedo sostenerme y tengo que apoyarme en ella. Me toma de la mano y me lleva a un lugar más propicio. "Oye podríamos ir a tu departamento" "Vamos", mi boca reacciona antes de que me de cuenta de que si me voy con ella terminaré toda la noche vomitando y no tendremos nada de acción. Tal vez habría sido mejor quedarse mirando por la ventana... parece que "tal vez" es para los perdedores.

Vamos caminando hacia mi departamento y pasamos por el basurero con la converse, sigue ahí:

-¡mira! una converse- Parece que estoy más eufórico de lo que creía ¿cuantas ganas tenía de mostrarle a alguien la converse?
-Jajaja que buena- Su risa parece honesta, ella también está medianamente ebria.

Cuando llego a la puerta trato de que la llave entre a la cerradura de una, pasa por mi mente que eso dice mucho de mis habilidades como amante. Que estupidez, es obvio que es más fácil ser un buen amante incluso -sobretodo- cuando estás ebrio que tratar de chuntarle a la chapa de una cuando tus manos tiritan más que las visiones frente a ti.

-Parece que no hay nadie...-
-¿Vives con alguien?-
-No...- La locura asoma.
-(??)- Ella se da cuenta

Ya que estamos no alcanzamos a llegar a la cama así que nos tiramos al sofá.

-Espero que nadie nos esté grabando- La locura de nuevo. Maldita sea.
-¿que? ¿estás grabando?-
-no.. no... paranoia..- la callo con un beso-
-No.. sabes.. no me parece buena idea- Ella me esquiva, puede que haya visto a través de mí.

Se safa de mí, toma sus cosas y me mira. ¿Espera que le diga algo? Parece que mi silencio no dice tanto como mi inmovilidad, ella quería que fuera tras ella, no se quedaría pero se sentiría mejor, ahora tan sólo se siente usada. ¿Por qué se miente a sí misma? Ella quería ser usada, ¡ella quería usarme!.

Maldita sea, eso último fue en voz alta...

-¡Tú no tienes sentimientos! Eres un imbécil, ¿crees que quería usare? ¡No sabes cuanto me gustas! ¡Me GUSTABAS! Pero parece que todos tienen razón, estás loco y no sabes tratar con los demás- Se da vuelta, camina, abre la puerta y se va sin mirar atrás ni una vez.

Vaya, me han dado. No se si me siento mal por mi estado físico o tal vez por lo que ha pasado, no se si fue porque fallé seduciendola o porque me hizo mierda con sus comentarios, no sé que dolió más, que todos tengan razón o que efectivamente esté loco. ¿Por qué no puedo llorar?

Busco música, no se que poner, pasan por mi mente Alice in Chains, Nirvana y Blind Melon, no muy famosos... David Bowie? Más famoso aún. Al final me quedo con una canción de John Coltrane y otra de Charles Mingus.

Me tiro al sofá, me anclo con un pie en el piso y espero que el mareo se vaya quitando mientras esas canciones se repiten en un circulo infinito que se aleja cada vez más, mi cuerpo se ve envuelto en una especie de globo de aire y escucho un grillo, no es más bien como un arpa, se hace más claro mientras más lento se vuelve, es la melodía de un harpa. Jodidamente angelical ¿Estoy muriendo?

Despierto varias horas mas tarde, el sol me llega a la cara y no quiere quitarse de encima. No quiero moverme pero tengo hambre y no quiero perder más peso, hay una suerte de comida preparada la noche anterior y no recuerdo muy bien porqué está ahí ni me molesto en proseguir con la preparación, el sabor es increíble.

Busco algún cigarro, ninguno. Me preparo un café sin azúcar y me acerco a la ventana, quite the show. Veo, sin creerlo al principio, una o dos personas en cada ventana, me fijo en los edificios cercanos y ellos también tienen algún fulano asomado, abajo el transito detenido, la gente mira al cielo.

Dicen que cuando llega la noche las cosas comienzan a ponerse extraña, pero a mi me parece que es al despertar que las cuando las cosas de verdad pierden el sentido.

1 comentario:

  1. che, tenia pensado terminar esta historia de otra forma:

    al final el loco mira abajo y ve un hombre en el piso, destrozado, a su amiga llorando y la ambulancia y los pacos cerca, al final dice algo como "Espero no ser yo", o parecido. q opinas?

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